Amo esas luchas libertarias que la humanidad ha hecho para hacer soberanamente su propia historia, respetando los derechos acompañados con el sano equilibrio del deber.
Io

domingo, 22 de junio de 2014

Niños Indigo Una nueva raza humana

Niños Indigo
Una nueva raza humana
(Artículo publicado en Discovery Health)
Una nueva raza humana, más sensible y democrática, menos autoritaria y manipuladora, ya comienza a poblar el Planeta. Se trata de seres especiales aunque tan terrenales como sus padres. Sólo que, a diferencia de éstos, traen consigo la tarea de propulsar cambios en la humanidad.
Bautizados como Niños Índigo, éstos muchachos tienen la capacidad de ver más allá de los espectros de la luz, escuchar todo tipo de sonidos, incluso su propio fluído sanguíneo, y denotan una destacatada hipersensibilidad táctil. “Los niños índigo, como su nombre lo sugiere, no son niños azules, si no que se les denomina así porque su aura, o campo energético, tiende a reflejarse dentro de los colores añiles, azules, manifestando la utilización de centros energéticos superiores”, asegura María Dolores Paoli, especialista en Psicoespiritualidad.
Es por esto que se les adjudican grandes dosis de intuición, que se demuestra en el desarrollo de la telepatía, cualidades para predecir el futuro, y hasta reconocer la presencia de seres etéreos como hadas y duendes a su alrededor. Además, algunos menores llegan al mundo con el don de la sanación.
La Psicoespiritualidad es un concepto relativamente nuevo, que se refiere a la psicología transpersonal, donde se unen el conocimiento del Ego con el conocimiento del alma. Y según Paoli, la llegada de estos “nuevos hombres” no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica por delante. “Porque son puentes entre la tercera y cuarta dimensión, y el verdadero cambio lo activan en la familia, en el hogar”, señala.
A juicio de la especialista, estos niños llegan al planeta con la misión de aumentar la rata vibratoria, y poseen mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su ADN.
“Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan estos chicos, manifestándose en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora”, añade la especialista venezolana.
Hasta ahora la ciencia ha considerado a éstos códigos desactivados como programas remotos que hoy en día no necesitamos. Pero aparentemente los niños índigos nacen con un potencial de activación de cuatro códigos más, que se denota en un claro fortalecimiento del sistema inmunológico.
Esto ha quedado demostrado en estudios realizados en la Universidad de California (UCLA). Algunos de estos experimentos han consistido en mezclar células de niños índigos con dosis letales de virus de Sida y con células cancerosas, que no tuvieron efecto alguno en las células de los infantes. “La conclusión es que éstos pequeños vienen con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando inmunidad a las enfermedades”.
Para la especialista, los Niños Índigo (término reconocido a nivel internacional) nacen en cualquier clase socioeconómica y se caracterizan, básicamente, por poseer un nuevo estado de conciencia.
Sin embargo, destaca Paoli, ciertos rasgos físicos distinguen a los niños azulados del nuevo mundo: “Son más delgados, tienen ojos grandes, ligeramente abultado el lóbulo frontral, por lo general zurdos o ambidiestros. Comen poco, e incluso, algunos son vegetarianos por no soportar la carne”, añade.
Y es que, según estima Paoli, en 1999 esta nueva raza ya abarcaba el 80% de la población infantil mundial, por lo general en querubines menores de diez años de edad.
De acuerdo a Paoli, la crianza y los valores que se transmitan a los niños de la actualidad, requiere de parte de padres y especialistas una revisión. Y para ello hay que tomar en cuenta, ante todo, que las criaturas de la nueva Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.
“A éstos pequeños seres les gusta ser tratados y honrados como individuos”, apunta Paoli en su Material de Apoyo para la Educación de los Niños del Futuro. Por ello la especialista considera que la crianza emocional debe basarse en la visibilidad y transparencia.
“A los niños índigo no se les debe avergonzar ni culparlos, mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción”, agrega la psicóloga.
Otras características importantes para la crianza emocional de los infantes es estimular su excelencia, más no la competencia entre individuos. Y, además, involucrar el buen humor durante su educación.
Según Paoli, existen palabras claves durante el proceso de enseñanza de los pequeñines, de acuerdo a su edad biológica, basados en las Siete Leyes Espirituales para los Padres. Por ejemplo, hasta el primer año de vida, lo vocablos esenciales son amor, afecto y atención. “A los bebés hay que tocarlos, abrazarlos, proveerles mucha seguridad y, además, jugar con ellos”, explica.
Luego, entre el primer y segundo año, hay que resaltar los términos libertad, respeto y estímulo. “Durante esta etapa se prueba el desapego a los padres. No hay que condicionarlos a través del temor. Hay que evitar que el niño conecte el dolor como sinónimo de malo, de debilidad. Si así fuese no habría espacio para el crecimiento espiritual”, afirma Paoli.
Merecimiento, explorar y aprobar, son las palabras claves entre los 2 y 5 años, época de transición entre el Yo Soy y el Yo Puedo. “Si le reprimimos el sentirse poderoso no se logrará que sea un adulto capaz de enfrentar cualquier reto”, enfatiza la especialista.
Posteriormente, entre los 5 y 8 años, el niño ya asimila conceptos más abstractos. Por ello hay que manejar los términos dar, compartir, aceptación, verdad y no juzgar. “A ellos les encanta compartir cuando sienten amor. Si se les enseña que para dar tienen que perder algo, entonces no aprenden el verdadero significado de dar. En cuanto a la verdad, deben aprender que va acompañada de un sentimiento agradable y no como antesala a un problema, en caso de ocultarla”.
Después, entre los 8 y 12 años, los ahora no tan niños aprenden el cómo, y el por qué funcionan las cosas. En esta etapa son claves las palabras juicio independiente, discriminación y reflexión.
De esta manera, ya entre los 12 y 15 años, el niño ahora convertido adolescente, requiere que los padres manejen términos como la experiencia, la responsabilidad y el estar alerta. “Los que aprendieron las lecciones de la crianza espiritual, entonces reflejarán la confianza de sus padres. De lo contrario, se encontrará confuso, cederá a las presiones amistosas y buscará experiencias indiscriminadas”.
De acuerdo a Paoli, los colegios y demás centros educativos, deben estar atentos para reconocer la presencia de niños índigos dentro de los salones escolares. A su juicio, éstos particulares alumnos no funcionan con los métodos de enseñanza tradicionales. Por el contrario, “aprenden de forma reflexiva y participativa, más no mediante la memorización. Por ello no extraña que a muchos de éstos pequeñines se les califique como niños problemas, ya que se dispersan con gran facilidad durante las clases”.


(entrada tomada de la pagina Facebook de Sonia Castro)