Amo esas luchas libertarias que la humanidad ha hecho para hacer soberanamente su propia historia, respetando los derechos acompañados con el sano equilibrio del deber.
Io

domingo, 5 de abril de 2009

MI MAESTRO NOS DIJO:

"Es mi deseo que lleguen a ser una sola Luz en dos cuerpos diferentes"


Así mismo es el amor, uno solo y el mismo amor en dos cuerpos diferentes. Cuando se dice que Dios nos dió 10 mandamientos, donde cada uno está vinculado al amor, realmente es un solo mandamiento: AMA (ama la luz que ustedes son, solo se hace una vez se reconozca esto). El amor es uno, como la Luz es UNA. No puedo pretender que la luz es exclusividad en alguien como el amor igualmente no lo es. Esta percepción de la exclusividad es una deformación en nuestra mente precisamente para mantenernos alejados de la Unicidad, de la Realidad, de la Verdad. "Por eso sabrán que sois mis discípulos, porque os amaís los unos a los otros". El amor=energía no es un asunto que nace en la carne, en las emociones, ni muere en ellas. Simplemente es una presencia como la luz en la Totalidad. El asunto es, que así como generalmente nos gustan las "ensaladas" (esos platos de verduras en que colocamos tantas verduras como sabores queremos experimentar y disfrutar) también así hacemos con la energía= amor, estamos acostumbrados a hacer la ensalada de amor (un poco de amor con buena pasión, deseo, apego, emoción, sensación, sentimiento, etc); esto es lo que se define como la gratificación de los sentidos y es ahí donde aquello que es de naturaleza superior lo reducimos (desviamos) por nuestra naturaleza inferior, y se crea la confusión. Aquí es donde podríamos decir, que el Nazareno dejó una enseñanza: "Mi Padre y yo somos UNO", " Así como mi Padre me ama, yo también os amo a vosotros, permaneced en mi amor", como una referencia que nos muestra la verdadera naturaleza de la energía=amor orientada al mas elevado objetivo: la unidad en el Padre- Creador del ser verdadero que somos; Amor es Agua Viva fluyendo, pulsando en todos los corazones por igual a pesar de nuestra inconsciencia.